
s cartas, los viejos delirios y sobre todo a O. Hace mucho tiempo que no sabemos de él más de lo que mencionan en la red o demás. Las dos sabíamos que lograría algo grandioso dada su sensibilidad.. pero bueno, la actitud, la actitud hace la diferencia. De O. solo tenemos recuerdos ambivalentes, algunos tiernos e ingenuos de cuando recién se daba a conocer. Momentos preciosos y oscuros, como diría alguien. En fin. El punto es que charlamos como locas perdidas y entre una de los tópicos, P. me contó de una película llamada “antes del atardecer”. Bien conocida menos por mí. Total que me la describió de principio a fin, dándome detalles creativos sobre las locaciones, las escenas, la personalidad de Celin y Jesse. Y la ví. Terminé viendo la
película junto con “antes del amanecer”. Me conmovió racionalmente. No encuentro término alterno para ello puesto que mi ideal de relación semiperfecta se basa precisamente en lo planteado: en comprender, en charlar y asumir los silencios como propios. Adoro conocer, platicar cuando hacemos clic, para mí no hay festín orgásmico más placentero que ello, así que la relación idílica que plantea la historia en ambas versiones me pareció absolutamente fascinante.¿Plantear el no-compromiso desde el principio? ¿dejar las esperanzas al tiempo? ¿adecuarse a la realidad aunque ésta no implique comodidad?.
Jesse y Celine se sinceran. Admiten desconfiar del amor a raíz del no-encuent
ro o del encuentro incómodo con los compromisos de vida que durante los años de ausencia fueron adquiridos. Lloré. Esta fue una de mis parte climax de la historia en sus dos polos. Quizá por eso me gustó más el atardecer, cuando ambos están en el rio charlando de sus vidas, interrogándose lo vetado y Celine revela su secreto, el que le apachurra en mil pedazos: el gusto por los detalles, por lo minúsculo, lo aparentemente intrascendente de la gente que no olvida jamás, lo que duele y permanece, lo que vive.
Adoré la canción, el valsesito dedicado a jesse, la suave resignación de que sus vidas están estrechamente ligadas a pesar de los fantasmas de cada quien. Un dolor dulce que se metía por la piel mientras combatían ideológicamente acerca del ambiente, de los sueños, de las relaciones, de Nina Simone. Me gustaron los juegos, las risas, los sarcasmos frios que no dañan, que sólo aumentan el deseo de estar. Una vez más. Que difícil esperar hasta el amanecer sin que se nos dañe el bendito corazón. Quizá en eso me identifiqué con Celine y Jesse en ésta parte de su historia, en la visión
un poco cínica de la vida, en la dulzura que rebosaba en pequeños filtros en el alma de cada cuál, en el placer por los momentos, por la brevedad del reeencuentro. Soy así.
P. Me dijo que cada vez que miraba a Celine me recordaba. Quizá por el área de trabajo, las ambiciones y la terquedad a ciertas cosas, por el placer por la música y el gusto por los pequeños detalles reflejados. En fin. Historias. Todo como mera proyección.
Adoré como Jesse miraba a Celine mientras el cabello de ésta giraba suave con cada palabra y ensoñación suya. Lindo. Me gustó escuchar a Celine temer por la fragmentación de Jesse en pequeñas moléculas. Me gustó percibir el temor a la pérdida, el placer por estar aún. ¿Esperanza?. Quiza eso quiere decir que nuestro cinismo es tan sólo un fantasma de lo mucho que nos ocultamos al corazón. :)



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