domingo, 20 de enero de 2008


Antes de dispersarnos, en pequeñas moléculas.





Salí con P. La semana pasada. Ella es una amigas entrañables que veo dos o tres veces al año. Pero éstas semanas han sido diferentes. Desde que regresé a la ciudad nos hemos frecuentado varias ocasiones. Muy lindo. Recordamos la preparatoria, los viejos amores, los viejos besos, las viejas cartas, los viejos delirios y sobre todo a O. Hace mucho tiempo que no sabemos de él más de lo que mencionan en la red o demás. Las dos sabíamos que lograría algo grandioso dada su sensibilidad.. pero bueno, la actitud, la actitud hace la diferencia. De O. solo tenemos recuerdos ambivalentes, algunos tiernos e ingenuos de cuando recién se daba a conocer. Momentos preciosos y oscuros, como diría alguien. En fin. El punto es que charlamos como locas perdidas y entre una de los tópicos, P. me contó de una película llamada “antes del atardecer”. Bien conocida menos por mí. Total que me la describió de principio a fin, dándome detalles creativos sobre las locaciones, las escenas, la personalidad de Celin y Jesse. Y la ví. Terminé viendo la película junto con “antes del amanecer”. Me conmovió racionalmente. No encuentro término alterno para ello puesto que mi ideal de relación semiperfecta se basa precisamente en lo planteado: en comprender, en charlar y asumir los silencios como propios. Adoro conocer, platicar cuando hacemos clic, para mí no hay festín orgásmico más placentero que ello, así que la relación idílica que plantea la historia en ambas versiones me pareció absolutamente fascinante.

¿Plantear el no-compromiso desde el principio? ¿dejar las esperanzas al tiempo? ¿adecuarse a la realidad aunque ésta no implique comodidad?.


Jesse y Celine se sinceran. Admiten desconfiar del amor a raíz del no-encuentro o del encuentro incómodo con los compromisos de vida que durante los años de ausencia fueron adquiridos. Lloré. Esta fue una de mis parte climax de la historia en sus dos polos. Quizá por eso me gustó más el atardecer, cuando ambos están en el rio charlando de sus vidas, interrogándose lo vetado y Celine revela su secreto, el que le apachurra en mil pedazos: el gusto por los detalles, por lo minúsculo, lo aparentemente intrascendente de la gente que no olvida jamás, lo que duele y permanece, lo que vive.

Adoré la canción, el valsesito dedicado a jesse, la suave resignación de que sus vidas están estrechamente ligadas a pesar de los fantasmas de cada quien. Un dolor dulce que se metía por la piel mientras combatían ideológicamente acerca del ambiente, de los sueños, de las relaciones, de Nina Simone. Me gustaron los juegos, las risas, los sarcasmos frios que no dañan, que sólo aumentan el deseo de estar. Una vez más. Que difícil esperar hasta el amanecer sin que se nos dañe el bendito corazón. Quizá en eso me identifiqué con Celine y Jesse en ésta parte de su historia, en la visión un poco cínica de la vida, en la dulzura que rebosaba en pequeños filtros en el alma de cada cuál, en el placer por los momentos, por la brevedad del reeencuentro. Soy así.

P. Me dijo que cada vez que miraba a Celine me recordaba. Quizá por el área de trabajo, las ambiciones y la terquedad a ciertas cosas, por el placer por la música y el gusto por los pequeños detalles reflejados. En fin. Historias. Todo como mera proyección.

Adoré como Jesse miraba a Celine mientras el cabello de ésta giraba suave con cada palabra y ensoñación suya. Lindo. Me gustó escuchar a Celine temer por la fragmentación de Jesse en pequeñas moléculas. Me gustó percibir el temor a la pérdida, el placer por estar aún. ¿Esperanza?. Quiza eso quiere decir que nuestro cinismo es tan sólo un fantasma de lo mucho que nos ocultamos al corazón. :)



lunes, 14 de enero de 2008

La odisea cultural de viajar en autobús.




Autobús del norte de Mérida en
un charco peligroso del centro de la ciudad.


Cuando recién iniciaba la carrera recibimos la visita de un antropólogo social que había realizado una investigación relativa a las ¿historietas? de índole popular. En México llámense: traileros, de vaqueros, semanal, esas... ya saben. Nos mostró un amplio surtido de aquellas y del análisis de contenido general que había realizado para determinar alguna cosa que no recuerdo. Lo que me llamó profundamente la atención en aquellos años fue el hecho de que literalmente nos comentó que para realizar esa investigación tuvo que “acudir” a los lugares donde la gente solía comprar y leer tales historietas. Pero enfatizó uno en especial : el autobús. Recalcó que éste era un caldo hirviendo de gente que se la pasa leyendo historias de esa índole para despejar la mente después de un día de trabajo. Y el susodicho estaba maravillado. Maravillado porque habían pasado años desde la última vez que se había subido a un autobús y le pareció una especie de reflejo cultural bien intenso. La verdad, algunas de sus apreciaciones de recién convertido me parecieron bien ingenuas. Al día siguiente de su presentación una de mis compañeras le preguntó si acaso dentro de su ardua investigación había quedado prendido de alguna de ellas, a lo que contestó que sí.. y nos señaló unas dos, tres historietas cuyo contenido le parecieron interesantes.


Historietitas ¿populares?. Sin distinción de clases.
Conozco gente de todo tipo que ha leído y gusta de ellas.


Lo que siempre quedó pendiente en mi nebulosa materia gris es la cuestión aquella de: “el autobús como reflejo “popular” . Me pareció una etiqueta demasiado amplia para tan extraña pero a la vez común circunstancia. Cuando nos subimos a un bus, camión o como le digan formamos parte sin darnos cuenta de un pequeño conglomerado social. A veces me pregunto mientras ando en el bus si seremos capaces de aliarnos en caso de sufrir alguna especie de catástrofe, amenaza o que se yo: o sea, agruparnos por una meta común y ser conscientes de nuestro lazo. Y es que es increíble, bueno al menos a mí si me lo parece que estando en el mismo sitio podamos hallar a gente tan diversa y tan breve en un sentido metafórico: gente de comunidades alejadas, señoras con la mercancía comprada en el súper más barato a kilómetros, estudiantes, estudiantes y más estudiantes de diversos rubros, personas que recién llegan a la ciudad y el autobús le sirve de “turibus” mientras escuchan a su pariente, amigo u otro decirles.. esto es aquello .. esto es lo otro ... , a señores y demás que como el antropólogo menciona saca sus historietas fervientemente iluminadas para distraerse después de un arduo día de trabajo, personas silenciosas que se acurrucan en el último asiento del bus y mis favoritos por lo irrisorio del momento: , chicos y chicas “nice” que solo gritan parada y que no saben como actuar en el bus y se la pasan diciendo que es su primera vez en un camión o señoras cuyo auto se descompuso y hacen todo un escándalo porque el transporte resultó ser más apestoso, lento u horrendo de lo que esperaban. En fin, todo un hervidero de cuestiones sociales y culturales bien interesantes.



Reflejos y recuerdos en el bus.


Y es que hasta las cuestiones de género se remarcan bien bonito cuando nos subimos al bus. Por ejemplo, es común que aún cuando haya diez mil lugares vacíos, si los hombres antes de eso se encontraban parados debido a un lleno tumultuoso en él, cuando se van desocupando los lugares no procedan a sentarse . Así de horrible y asi de trágico ya que sin duda perjudican el tráfico de las personas en el mismo bus. Si hay un hombre parado prefieren quedarse de pie. Y es un hecho comprobado empíricamente a través de los años :P ... o de la educación social cuando ves que un camión anda repleto hasta las chanclas cuando te subes en ella y te das cuenta que es tan solo medio metro que está como aguja en pajales hirviendo, por los olores y el calor humano que emanan con tanta apretadera cuando el resto del camión tiene un pasillo bien bien vacío. Cuando me subo a uno con esta horrenda circunstancia me dan ganas de darles unas buenas cachetadas a los responsables de tanta timidez.. bueno, a todos. Chingada madre ¿qué no se dan cuenta que ponen en riesgo a toda la gente?. Jeje ... y así, miles de situaciones bien curiosas que se prestan para ser analizadas entre los usuarios.


Todos somos uno jaja

En lo personal, hasta la preparatoria, el compartir el autobús hizo que conociera a varios de mis amigos más íntimos, gente bien interesante con quien compartía charlas intensas al retornar a casa. Y era todo un placer. :D.

Pero de la gente, al servicio hay una cosa muy distinta que tratar y esa es oootra historia. Saludos.


domingo, 13 de enero de 2008

Ryszard Kapuscinski:

La Realidad de una verdad.






Una de las maneras por las que me parece absolutamente indispensable conocer la realidad social es a través del contacto con la realidad misma, la del cuerpo, la que involucra sentidos, intelecto conjugados con el sentir y pensar del otro, del que nos acompaña. Y de sus tantos más. Éste contacto directo, ese “vivir” la cultura, el contexto, no como meros observadores pasivos, sino en un proceso de empatía y calidez tal que las puertas sociales no funcionan como recursos retóricos, sino como una ventana al alma, a la vida de las personas. Movimiento. El meollo: compartir experiencias, charlar, estar de tú a tú.


Trabajar con la gente no es sencillo, sobre todo cuando estás en áreas que involucran precisamente “tocar”, explorar realidades comunitarias y personales complejas. En este caso, el pretender involucrarse con las personas desde una mirada fría y despersonalizada solo permiten indagar superficialmente sobre la profundidad de las mismas si es que acaso te dejan ingresar a su mundo. En éste sentido, conocer a Ryszard Kapuściński, el periodista, ensayista y escritor polaco ha sido todo un placer, un lujo. Leerle es como divagar en las entrañas del quehacer humano desde la perspectiva del otro, la que ofrece, la íntima, la que cuenta en su imaginario. Ese desprenderse de la “individualidad” en un sentido abstracto para darle oportunidad al que no tiene voz o más que eso: para dar oportunidad, simplemente desde su realidad. Kapuschinski tiene una constante en sus textos la cuál trata sobre el quehacer periodístico ejercido desde la vida de la gente. Cuestión nada sencilla, poco valorada y duramente juzgada y lapidada en un mundo tan comercial y dispuesto a la competencia como el nuestro. Como periodista nos enseña el valor de la palabra, del relato y del cuestionar pero experimentada. ¿experimentada? .Sí. Encontrada en la investigación a raíz de la gente, de sus criterios, de su visión. Es en este punto que, como alguien que pretende trabajar con y desde la gente encontré un valor riquísimo. Y es que más allá de la visión antropológica, psicológica o sociológica que se le puede dar a un hecho, el tratar con las personas desde ellas debería de ser un estilo de vida, un descubrir a los grupos sociales como raíces individuales con historias y problemas distintos a la generalización burda que los medios y la cultura nos ha vendido desde siempre. Al respecto rescato la introducción al libro “ EBANO”, la cuál dice lo siguiente:



Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos "África". En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe.


Una idea anticentralista, esa falacia absurda que nos mata, que nos reduce a la no comprensión de las particularidades de nuestro contexto, el de los otros, el de la diferencia rica que acentúa nuestra humanidad. Kapuschinski hace referencia a África, pero esto pudiese abarcar cualquier otro país o continente. Parte del poder de las palabras radica en que nos permiten amoldar la mentalidad, organizar nuestras ideas, nuestros esquemas que nos permiten comprender el mundo. El poder de éste periodista, de éste gran escritor radica precisamente en que él fue (y es) un ejemplo del gran valor recalcando la gran necesidad de conocer las cosas desde adentro y en un contexto real, dejando de lado las superficialidades y los trabajos de campo "señoriales". Y esto, independientemente de que te dediques al periodismo tiene una profundidad y una relevancia tal para la comprensión humana que es imprescindible alzar los brazos en agradecimiento a su ética y a su enseñanza indirecta, a sus textos, a su combate, a sus viajes interminables por el tercer mundo que nos muestran visiones diversas a lo vendido por los tabloides, por los medios de comunicación masiva en un sistema conformista de información y deglución de ideas. Kapuschinski menciona, por ejemplo que los medios llenan de noticias su repertorio en afán de ganarle al otro competidor, al enemigo del raiting y del poder enfocándose así al conocimiento general de sólo una parte concreta del planeta, y de sucesos aislados que impiden darle bola a otros hechos en el orbe que merecen ser abordados y cuya relevancia pudiese ser igual o mayor a la tocante por las noticias reportadas en aquél momento. Es aquí cuando La cuestión, como el mismo periodista menciona se enfoca en el comercio: el negocio de la información para que nosotros, consumidores ligeros nos veamos atrapados entre realidades parcas, omitidas y transfiguradas por su valor numérico, por el signo de pesos, de dólares, de poder social que acarrea, que conlleva el cuarto poder, sin preocuparse por supuesto por nuestra verdadera realidad.


miércoles, 9 de enero de 2008

Estoy adorando escribir en este blogcito. Aaaaaah que liberación. Hablar de libros, de letras, de esas cositas que nos hacen felices .. o infelices... como recordé recién. Bach. El apellido podría evocarme tan lindas sensaciones si no fuera porque también lo relaciono con Richard Bach. El autor de Juan Salvador Gaviota. En mis referentes sería mejor no acordarme ni plasmar que leí alguna vez esta novela pero fue la primera vez que me sorprendió mi límite de tolerancia hacia ciertos textos. No porque sea elitista, mamona, caprichosa (si si ... a veces lo soy pero.... mis gustos son mis gustos) sino porque de plano, hay cierta evocación de carácter que no soporté en el librito.

La anécdota en este caso se remonta a mi tierna y sweet edad de ...12 o 13. Estaba en un colegio donde exigían (en el taller de taquimecanografía) que cargaras con tu propia máquina de escribir. En una de esas semanas intensas y lindas donde el sol brilla y los maestros más, la nena nos solicitó intercambiar libros para que la destreza corriera en nuestros dedos como tinta de bolígrafo en el papel cebolla. Y así se dió. Mi primer intercambio fue raro.. recuerdo haber dado las alas rotas de Jalil Gibrán.. aquélla novela por la que derramé lagrimas de sangre a los 10 y mi primera compañera torturada por mí, la niña G me dio un libro con diálogos de caricatura para que yo leyera y releyera hasta hacer un resumen. Un libro sobre .... ¿depresión? ¿trabajo? ¿sindicatos?.. ya ni recuerdo. Lo único perdurable en mi hosca memoria fueron esos globos en diálogo, la dificultad para resumir lo irresumible porque en cada página solo habían cinco de esos globitos con expresiones tan difíciles como una suma de primaria y porque el tema era tan aburrido que no pude evitar pensar que prefería derramar lágrimas de sangre con mis alas rotas que mecanografiar frustraciones. La superé.





Juanito Volando.
Me enseñó a decir: ¡NO!



El segundo intercambio se dio con una chica de nombre H. la cuál me dio un hermoso libro azul con una gaviota grabada en la portada .. “Juan Salvador Gaviota” decía ... intrigada quedé porque al abrir el librito carecía de dibujos enormes y de globitos con diálogo como el que mi compañera G. había intercambiado con su servidora. Por lo tanto, esperé con muchas ansias que este librito de H. fuese un juego mucho más interesante y productivo. En aquellos años mucho me entusiasmaba.. y como siempre he sido una cursi de primera, imaginé que el pájaro pudiera ser una linda metáfora de mi libertad prometedora. Y entonces, al abrirlo empecé a leer, a leer, a le... le... er... todo en ese orden. Aburriéndome como ostra, imaginándome los sosos diálogos de juan encerrados en un globito, en un vasto cielo azul.. despreciado por las demás gaviotas tontas y superficiales. No lo soporté. Así como tampoco soporté el primer librito frustrante lleno de dibujos y diálogos idiotas. Y no es que Juan fuese un idiota propiamente, al contrario.. rebosaba tanta profundidad y tanta enseñanza directa que se me hizo abrumadoramente soso. Temblé, cerré el libro y meditando sobre el encanto de ser uno mismo, de no dejarse llevar por las presiones, por abrazar la profundidad y aplaudirle a la autenticidad me prometí a mi misma jamás releerlo por salud mental. Y así ha sido ... lastimosamente aquél libro me condicionó a tal forma que no puedo pasar por una librería, observar casualmente al pajarito sin que me duela la cabeza. Bach. Azul. Gaviota. El pecado , la libertad de elección. Ahora que lo relaciono quizá cumplió con su cometido y me convirtió, o más bien, afianzó mi sentido de vida y por supuesto al maravilloso decir No gracias, contigo no.



Bach .. Richard...
me debe muchas aspirinas por culpa de su gaviota.


Nunca encontré un intercambio lindo, por cierto.






Si, y con mi primer sueldo también me compré otra novelita bien intensa y divertida. Santa. ¿El primer best seller mexicano?... Bah. No tengo idea. En realidad en estos menesteres tengo tanta idea como autoconocimiento fetal. Si .. soy una novel, una chiquilla que se divierte leyendo, que se olvida leer, que es una ignoranta pero que disfruta cuando lo hace. Literatura. El primer paso, bueno .. el segundo... por el que conocí parte del escabroso proceso de autoconocimiento. Como narrador (a), como personaje, como persona que simplemente se refleja con los valores y prejuicios del autor. Así soy yo. Una chica nada complicada para estos asuntos tan extraños del referente humano. Y haciendo caso de la primera cita.. si si si .. de que leí Santa de Federico Gamboa he de decir que me fue bastante grata dentro de la lineal caracterización de Santa. Si si si .. que la época, que los prejuicios, que la moral, que si los escándalos. Podría decir tantas cosas para justificar el tratamiento tan llano de santa que mejor me callo y simplemente doy mi opinión burda: la adoré. Adoré su encanto, su placer por el sexo, su decadencia. Adoré la idolatría que su alter ego le profesaba en medio de su ceguera cual metáfora antónima de una sociedad ciega que desprecia y se deja llevar por los absurdos del físico, del que dirán. Bah. Las épocas no cambian. Ahora mismo podría dar tantos detalles de las cosas que suceden, de cosas que permanecen inalterables en el tiempo, que me recuerdan que todos somos SANTOS ... ja. Víctimas y victimarios, ciegos y prostitut@s sociales cuando nos obligamos olvidar el placer, el amor a los ideales, a la manchada humanidad. Nuestra preciosa fé. ¿qué Santa no profundiza en lo complejo social? ¿qué Santa tiene un carácter predecible y lineal?. Si, quizá. Quizá no. Quizá y la única lineal y poco profunda sea yo. Pero lo único que puedo afirmar es que Santa es un espejo corto pero real de lo negro y lo blanco de una moral podrida por los dirás.


Y me recuerda tanto a...



Santa . Versión cinematográfica.



Por cierto, hay una versión cinematográfica. La quiero ver. ¿me la regalan?



Con mi primer sueldo me compré niebla, de unamuno. Desde que tuve mis primeras clases de teoría literaria hace ya muchos ayeres quise leerla. Después, en mis clases de filosofía el bendito unamuno daba vueltas en mi retorcida y obsesiva mente... junto a Machado. Recuerdo tenerlos presentes en mi bolsillo pendiente de lecturas prometedoras. Niebla, niebla, niebla.



unamuno, el creador.


Pues la compré. Y oh ....gran decepción. Terminé aborreciendo al protagonista. Su carácter, su debilidad auto infringida. Ese depender tan vago que aborrezco. Reconozco que Unamuno exploró muy bien el carácter de aquél, que los valores y los prejuicios salieron a flote de una manera tan cuerda que ni yo misma capté que estaba siendo presa de un jugoso encantamiento literario tan profundo que me hizo odiar o más bien cuestionar el porqué de mi enojo hacia el personaje. ¿será que acaso todo ha sido una proyección? ¿podré caer en el juego de unamuno y rendirme ante los pies de un amor caprichoso .. como la más débil, como la más cobarde, como quien le importa un bledo el enfrentar y depender todos los días un poco más?. Bah. Estoy llena de absurdos. Pero que humano no lo está? ... Algún día seré capaz de provocar tal emoción en alguien. Quizá.


.. Y todo empezó!